Después
de haber visitado en las dos últimas excursiones mensuales de Agroturismo a productores
que trabajan con chocolate (Chocolate Natural y Canela EnRama), en EnClave se nos ha removido algo por dentro y
hemos querido investigar más sobre el origen y el mercado del cacao. Aquí, en
España lo consumimos de un modo tan habitual que casi no nos acordamos de que
es uno de esos alimentos que descubrió Cristóbal Colón y que realizan un largo
viaje antes de llegar a nuestras mesas, los llamados alimentos kilométricos.
Fotografía: Lidia Aroca
El
cacao es un árbol no muy alto, cuyo fruto es leñoso y parecido a un haba
grande. Se siembra en vivero y a los 6 meses se trasplanta. Los granos de cacao
se recogen manualmente dos veces al año y el árbol llega a vivir unos 100 años.
El chocolate se elabora aplicando un tratamiento a las semillas del interior
del grano de cacao, mediante el cual se separa la manteca de cacao del cacao
magro. Dependiendo de las proporciones en las que mezclemos estos dos
componentes, y añadiendo azúcar, leche o vainilla, tendremos los diferentes
tipos de chocolate.
Fotografía: Lidia Aroca
Los
principales países de origen son Costa de Marfil, Ghana, Indonesia, Nigeria,
Brasil, Camerún, Ecuador y Malasia. Allí el cacao es cultivado habitualmente
por pequeños productores que venden el grano a unos pocos compradores que acaparan
este mercado. Estos compradores intermediarios se lo venden a la industria
transformadora del cacao y productora de chocolate, dominada por tres empresas: ADM, Cargill (que en la actualidad está
negociando la compra de la primera) y Barry
Callebaut. Sus fábricas se localizan principalmente en los países de
destino de las exportaciones, en los países del norte, y juntas representan el
40% de la capacidad mundial de moliendas de cacao en grano. A nivel internacional, son
también pocas las empresas que tienen el monopolio de
comercialización de este producto: Mars Incorporated, Nestlé, Hershey, Kraft
Foods, Cadbury Schweppes y Ferrero, acaparando el 80% de la manufactura y venta
del cacao para el consumo final.
De
los ingresos totales alcanzados durante toda esta cadena de comercialización,
sólo cerca del 5% llega a los campesinos y campesinas de los países del sur,
cantidad que depende de la fluctuación internacional de los precios. El cacao
junto con el café, son los productos peor pagados y, por tanto, sus productores
son de los más pobres del planeta. Además, los más pequeños de la casa suelen
trabajar en los cultivos de cacao. La explotación infantil, la discriminación sexual y los
trabajos forzados se suelen registrar en estas fincas.
Desde
el punto de vista ambiental, las producciones se encuentran en bosques de alto
valor ecológico: bosques lluviosos tropicales. Por ello, cualquier actuación
que se realice en estos espacios tiene considerables efectos ambientales. Tal
es el caso de la aplicación de pesticidas sobre los cultivos de cacao, pues su
cultivo tiene gran impacto sobre la biodiversidad en estas zonas. La presión
sobre los bosques y el impacto generado en estos territorios dependen de las
políticas comerciales y la liberalización económica.
¿Qué
podemos hacer entonces?
Desde
EnClave pensamos que no todo es siempre negro, ¡hay alternativas!
En
este caso os proponemos:
- Intentar
reducir el consumo de cacao, o incluso dejar de consumirlo: ¿habéis probado la crema
de algarrobo? Es muy similar a la de cacao para untar que tanto nos gustaba
cuando éramos pequeños. Pues está deliciosa y, por ejemplo, nuestros amigos del
Güecológico la producen aquí
cerca, en Guadalajara.
- Comprar el chocolate en ONG’s de comercio justo como Setem, Oxfam o IDEAS, que nos aseguren unas
condiciones laborales y sociales justas.
- Adquirir siempre cacao ecológico.
Os
recomendamos también la lectura de dos estudios muy interesantes sobre el mercado del cacao a
nivel mundial: